El neurofeedback, también llamado «retroalimentación electroencefalográfica», es un tratamiento neurocomportamental destinado a la adquisición de autocontrol sobre determinados patrones de actividad cerebral y la aplicación de estas habilidades en las actividades de la vida diaria. En mis sesiones con los pacientes, trabajo en concreto con una revolucionaria diadema de EEG (electroencefalograma) que consiste en un sistema no invasivo que mide de forma segura las señales cerebrales. El dispositivo viene con 6 sensores: 4 canales individuales y 2 sensores de referencia. Los electrodos están hechos de una formulación única que es muy conductiva, lo que lo hace sensible a la captación de señales de EEG. Estas señales se traducen en frecuencias que revelan los estados cerebrales del usuario. Junto con unas aplicaciones desarrolladas, se medirá, evaluará ciertos estados del paciente como su nivel de atención o relajación en diferentes tareas.

El objetivo es entrenar al paciente en la gestión de sus propios estados de relajación para controlar la ansiedad y el estrés.

Se ha demostrado que el estrés continuado puede tener efectos muy nocivos sobre nuestra salud física, psíquica y emocional. Así pues, es de vital importancia controlar esos estados de estrés para mantener una buena salud y bienestar general. Las aplicaciones de esta diadema de neurofeedback ayudan a lograr la sensación de paz y claridad mental que tanto buscamos hoy en día.

La terapia psicológica con la que trabajo está basada en un tipo de psicoterapia centrada en la relación del paciente con su entorno interpersonal.

El núcleo conceptual del pensamiento relacional es que las personas están incluidas en una matriz relacional y que, por lo tanto, la experiencia en las relaciones tempranas tiene una enorme repercusión en la realidad que vive el paciente en su presente y que a su vez da forma continuamente al desarrollo y expresión de su personalidad. Los seres humanos nacen y viven en relación, desde la trama de sus interacciones precoces su historia de vida personal es inseparable de los contextos sociales, culturales y familiares en los que están incluidos. El psicoanálisis relacional es el modelo más avanzado de psicoanálisis y es un enfoque que se apoya en la neurociencia y en todos los avances en el estudio del cerebro como sistema en espejo, que fundamenta que la mente humana se construye a través de las primeras experiencias relacionales. Cuando estas experiencias van generando conflictos, dichos conflictos se recrean inconscientemente en la historia del sujeto a través de sus relaciones y en las relaciones actuales, y es por ello que la relación terapéutica brinda una oportunidad de acceder a «esas experiencias pasadas y conflictivas» y a la posible modificación de su interpretación. Cuando modificamos el significado emocional que hemos atribuido a una experiencia podemos darle otro sentido y conseguir que esa experiencia deje de hacernos daño en nuestro momento presente.

El objetivo de trabajar con realidad virtual en terapia es mejorar la salud mental utilizando la tecnología.

El contenido que se transmite a través de las gafas de realidad virtual está diseñado para realizar terapias de exposición. Anteriormente, y hasta la actualidad, la terapia de exposición ocurría en escenarios reales controlados meticulosamente. Ahora, esta tecnología le permite al terapeuta crear un entorno seguro, controlado y rápido, siendo además una opción menos costosa. El terapeuta tiene más control sobre cómo de intensa está viviendo el paciente la situación virtual para así poder tratarlo de una forma más efectiva. La Realidad Virtual consigue transportar al paciente a un escenario mucho más real, haciéndole vivir una experiencia más vívida, intensa e inmersiva dentro de la seguridad y confidencialidad de la consulta.

Actualmente, trabajo con dos entornos virtuales que son el de relajación y Mindfulness. En ellos el paciente es trasladado a entornos virtuales que le permiten alcanzar un lugar de tranquilidad y paz dirigido a entrenar y practicar ejercicios de atención focalizada, regulación emocional y creación de estados positivos.

Uno de los objetivos de la práctica en sesión de la realidad virtual es entrenar la mente del paciente a que pueda evocar, en cualquier momento que lo necesite y sin dicha tecnología presente, esos mismos escenarios a través de la imaginación y visualización, para así poder llegar a los mismos estados de relajación y atención plena cuando lo crea necesario para su bienestar.

La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) es un método de psicoterapia efectivo y ampliamente investigado. Ha demostrado ayudar a las personas a recuperarse de un trauma y otras experiencias vitales angustiosas asociadas a problemas de salud mental como el estrés postraumático (TEPT), la ansiedad, la depresión y muchas otras patologías.

La Organización Mundial de la Salud viene recomendando al EMDR ya desde 2013 como uno de los tratamientos recomendados para los trastornos relacionados con el trauma. La Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas indica que las terapias orientadas al trauma como EMDR son más efectivas en las patologías postraumáticas. La Sociedad Internacional de Estudios de Estrés Traumático (ISTSS) la recoge como uno de los tratamientos de elección para el TEPT. En muchas otras guías clínicas y organismos internacionales, EMDR aparecen entre las terapias recomendadas.

La idea central del modelo EMDR, denominado Modelo de Procesamiento Adaptativo de Información (PAI), es que el sistema nervioso tiene mecanismos para procesar e integrar todo lo que nos va sucediendo, incluyendo las experiencias difíciles o estresantes. En ocasiones, cuando estas experiencias son más intensas o complejas para la persona, el sistema se bloquea y el recuerdo permanece almacenado sin elaborar, con las mismas percepciones, pensamientos, emociones y sensaciones. Estos recuerdos no procesados no son fuente de aprendizaje, sino que pueden dar lugar a problemas y síntomas en el presente, cuando algo de lo que ocurre se conecta con esas experiencias. La terapia EMDR ha definido procedimientos para acceder y desbloquear esos recuerdos, y dejar así que el sistema nervioso pueda finalmente integrarlos. Dentro de estos procedimientos, uno de los elementos que se emplea es el movimiento ocular u otras formas de estimulación bilateral del cerebro (táctil, auditiva).

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Los audios con los que trabajo están compuestos de dos elementos básicos, por un lado, de frecuencias especiales llamadas ritmos «binaurales» y, por otro lado, de audios subliminales.

Los sonidos «binaurales» pueden llevar a tu mente a la activación de las ondas cerebrales alfa que se relacionan con estados de relajación profunda, en estos estados de relajación la mente es más vulnerable y fácilmente sugestionable para cambiar creencias que nos puedan estar ocasionando cierto sufrimiento. En ese estado es cuando entran en juego los mensajes subliminales que se presentan en estos audios. Los audios subliminales están compuestos por una serie de afirmaciones positivas relacionadas con aquellas creencias que queramos modificar, dichos mensajes son audibles y codificables (entendibles y asimilables) por tu mente subconsciente que es donde se halla nuestro sistema de creencias y desde ahí podemos trabajar en su modificación. La mente consciente no puede percibir dichos mensajes y así evitamos el conflicto que podría generar la antigua creencia con la nueva, digamos que nuestra mente consciente no opone resistencia y así es más fácil sugestionar la parte que queremos trabajar

«Todo cambio empieza con la intención firme de querer hacerlo, y eso depende de ti, deja que te acompañe en este maravilloso camino»